Aguinaldo 2025 – ANCLADOS A LA ESPERANZA, PEREGRINOS CON LOS JÓVENES
La Familia Salesiana a nivel mundial se une en torno al lema «Anclados en la esperanza, peregrinos con los jóvenes», un mensaje que orientará el trabajo pastoral y educativo durante el año 2025. Este año es de gran significado, ya que se encuentra en sintonía con el Jubileo Ordinario 2025 proclamado por el Papa Francisco y celebra los 150 años de la primera expedición misionera enviada por Don Bosco a la Patagonia argentina. El llamado es a reavivar la esperanza en la vida de los jóvenes, acompañándolos y ayudándolos a descubrir que la verdadera esperanza anclada en el Señor no sucumbe ante las dificultades.
Un Lema Anclado en la Fe y el Camino
El Aguinaldo 2025, cuya orientación central está enfocada en la «esperanza» y en el «camino que recorreremos con los jóvenes», nos invita a reflexionar sobre lo que significa tener esperanza en un mundo donde el presente «hace estruendo».
La esperanza, según el mensaje central, no es la creencia de que algo saldrá bien pase lo que pase, ni elimina nuestras preocupaciones. Por el contrario, es la certeza de que algo tiene sentido más allá de su resultado, fundamentándose en la fe y nut
riéndose de la caridad. El cristiano es feliz y es testigo de esa felicidad pase lo que pase a su alrededor, porque tiene ese sentimiento interior: Cristo.
El lema nos recuerda que Cristo es el centro de nuestra vida y el ancla de la esperanza que soporta los sufrimientos y heridas de la humanidad. Estar «anclados» a Él nos permite permanecer fijos en la eternidad aun viviendo nuestro tiempo, atravesando el mar de nuestros días con los pies firmemente puestos en la tierra.
Traducción Educativa: Peregrinar y Soñar con los Jóvenes
El 2025, al ser un Año Santo Jubilar, nos convierte en peregrinos de esperanza. Peregrinar exige salir de los lugares de confort, optar por lo esencial y estar dispuestos al esfuerzo y al silencio. Es en este camino donde el Señor tocará lo más profundo de nuestro corazón.
Para el Colegio Don Bosco de Bariloche y toda la Familia Salesiana, el lema se traduce directamente en la tarea educativa:
- Acompañamiento en el Sueño: Es imposible hablar de Don Bosco sin hablar de sus sueños. Los jóvenes tienen derecho a soñar con un mañana mejor, de renacer y comenzar de nuevo, y de construir un futuro de humanidad y de esperanza. Nuestra tarea como educadores y educadoras es acompañarlos en el verdadero camino de la vida y animarlos a ¡soñar!. Los jóvenes son los artesanos del mañana, y soñar es posible, especialmente si los sueños llevan la garantía del Señor que los sostiene.
- Actitud Salesiana de Coraje: La esperanza requiere coraje. La actitud salesiana es de ánimo y esperanza siempre adelante, especialmente en las dificultades. El salesiano debe acompañar en los momentos difíciles.
- Inversión en el Futuro: La esperanza es apostar e invertir la vida en el futuro. Ante las realidades de la vida, incluyendo el pesimismo sombrío, estamos llamados a sembrar, esperar y actuar. El Papa Francisco nos exhorta a ocuparnos con ardor renovado de los jóvenes, pues ellos son la alegría y la esperanza de la Iglesia y del mundo.
- Reavivar el Espíritu Misionero: La conmemoración de los 150 años de las misiones a la Patagonia nos llama a un triple compromiso: Reconocer (dando gracias a Dios por la vocación misionera), Repensar (desarrollando una visión renovada de las misiones) y Relanzar (mirando al futuro con celo para llegar a un número aún mayor de jóvenes pobres y abandonados). Este relanzamiento no es un optimismo fácil, sino una acción arraigada en la fe.
La esperanza que nos impulsa es la profética, la que va más allá de los horizontes meramente humanos y nos permite centrarnos en algo nuevo, viendo lo que aún no existe. Como nos recuerda San Agustín, nadie vive sin las tres disposiciones del alma: creer, esperar y amar. La esperanza no desilusiona, porque es Cristo.
Este itinerario de vida y esperanza nos pide paciencia para trabajar por el Reino de Dios, una virtud tan importante en nuestra época, ya que todo lo que crece necesita tiempo, y el tiempo alberga la esperanza, tal como el agricultor siembra y sabe esperar a que la semilla dé fruto.
